El predominio de las economías emergentes
Es evidente que los países emergentes, aunque no exentos de los efectos de la reciente crisis financiera, han logrado, en su conjunto, no sólo afrontar esta circunstancia con un menor grado de deterioro, sino que hoy aparecen liderando la recuperación mundial y rápidamente pasando a ocupar posiciones dominantes a nivel global.
Un evento tal vez poco advertido es que con los datos de fines del segundo trimestre China supera a Japón en términos de PBI y se convierte en la segunda economía mundial. Es cierto que ya en 2001 China superaba a Japón en términos de paridad de poder de compra, pero la magnitud absoluta tiene gran significación simbólica. Esto es así porque se inscribe en un marco en el cual un número importante de variables de las economías emergentes comienzan a superar indicadores semejantes de los países avanzados.
Aun cuando ha comenzado a dudarse del vigor de la recuperación global, se estima que las economías emergentes crecerán este año alrededor de un 7,5%, tres veces más que el posible 2,5% de las economías avanzadas. Algo semejante se proyecta para el año próximo. Con un enfoque de más largo plazo, observamos que, en promedio, en los próximos cinco años el crecimiento de las economías emergentes superaría al de las avanzadas en más de cuatro puntos porcentuales.
¿Cuáles son los pilares macroeconómicos que sostienen esta supremacía? Claramente, la mayoría de los países emergentes ha adoptado en la última década políticas de gran responsabilidad fiscal y monetaria y reformas estructurales de envergadura. Un indicador significativo de estas políticas es la marcada divergencia en la trayectoria de la deuda pública. Mientras las economías avanzadas enfrentan una seria crisis de deuda, con su nivel de endeudamiento creciente y superando en términos agregados el 100% del PBI, la deuda de los países emergentes decrece en forma sostenida desde 2003 y promedia alrededor del 35% del PBI (para América latina esta proporción es el 32%). Esto refleja un buen manejo de las cuentas públicas, que ha llevado a la caída sostenida en el riesgo percibido por el mercado y, por lo tanto, en el costo de movilizar ahorros externos. Otro indicador relevante es la rápida acumulación de reservas por parte de los países emergentes. Por ejemplo, se espera que para el fin de año próximo América latina cuente con más de 600.000 millones de dólares de reservas.
Impacto global
Estas condiciones favorables tienen implicaciones globales. Más allá del rol de los emergentes como demandantes y oferentes de materias primas, hoy los países emergentes son una gran fuente de demanda para bienes de consumo y también una fuente de financiamiento a nivel internacional. El número de familias con ingresos disponibles superiores a US$ 10.000, que son las que alimentan el aumento del consumo masivo, crece exponencialmente en los países emergentes y se encuentra estancado en los avanzados. Solo los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) cuentan hoy con 350 millones de familias a ese nivel, contra 300 millones en los países avanzados. La venta anual de automóviles en los BRIC alcanza a 21 millones de unidades anuales, mientras que ha caído a 10 millones en los Estados Unidos. Múltiples ejemplos como éste indican que los mercados globales se desplazan en una dirección evidente.
El aumento en el tamaño relativo de los mercados se condice con un aumento importante en el tamaño de las empresas. Mientras que en 2000 sólo 26 de las 500 mayores empresas a nivel mundial (por capitalización bursátil) pertenecían a países emergentes, hoy ese número llega a 119. La capitalización de las empresas de los países avanzados en 2000 era 29 veces mayor que la equivalente en los emergentes, mientras que hoy es sólo 3,4 veces mayor.
Todo esto también implica un rol importante para los emergentes en términos de financiamiento. Más de un tercio de los bonos del Tesoro de Estados Unidos está en manos de emergentes. Algo similar, aunque menor, ocurre con los papeles europeos y, recientemente, China ha acelerado su compra de bonos japoneses. En términos de adquisición de empresas, en 2009, año de crisis, hubo un número mayor de grandes empresas adquiridas por países emergentes en países avanzados (105) que a la inversa, que llegó a 74.
Cambios vertiginosos
Este panorama es uno en el cual la distribución de la economía global va cambiando rápidamente. El porcentaje de la producción mundial de las grandes economías avanzadas del G-7 caerá de un 50% (en igualdad de poder de compra) en 2000 a un estimado 35% en 2015. Ese será precisamente el porcentaje al que llegarán las siete mayores economías emergentes, con lo cual una paridad histórica habrá sido alcanzada.
Es evidente entonces que el futuro para los emergentes es promisorio. Nuestro país es parte integral de este grupo de naciones prometedoras. Las oportunidades son grandes y surgen con gran dinamismo en un marco de competencia enérgica donde se requiere iniciativa, perseverancia y consistencia. No se deben escatimar esfuerzos para participar en esta sinergia.
Por Mario Blejer
Licenciado en Economía
En Regioncentro.info



