02/09/2010
Por Aldo Ferrer - en BAE

Globalización y desarrollo nacional


El juicio sobre la globalización depende del mirador desde el cual se la observa. No es lo mismo hacerlo, como ejemplo, desde los Estados Unidos, China, Alemania o América latina o desde otros países emergentes del resto del mundo. Para nosotros, lo más importante de la globalización es su influencia en el desarrollo económico y social de nuestros países.

 

Desde esta perspectiva cabe señalar que la red de relaciones financieras, comerciales, cadenas de valor transnacionales y circulación de información, que constituyen la globalización, es organizada a partir de los intereses y visiones de los países dominantes del sistema. Éstos predominan en el comercio internacional, los mercados financieros, las inversiones privadas directas y el progreso técnico. Al mismo tiempo, establecen el patrón de ideas que supuestamente confieren racionalidad y equidad al orden global. El análisis de esta cuestión tiene una rica tradición en el pensamiento latinoamericano.

 

A fines de la década de 1940, desde su cátedra en la Universidad de Buenos Aires y, luego, desde la sede de la CEPAL, en Santiago de Chile, Raúl Prebisch planteó que el régimen de relaciones internacionales que, más tarde, llamaríamos globalización, era inequitativo e incompatible con el desarrollo y la gestión de la política económica de los países de América latina y, por extensión, de todos los países periféricos de la economía mundial. El desencanto de Prebisch con la ortodoxia neoclásica y su visión del mundo surgió de su experiencia en la conducción de la gerencia general del Banco Central argentino, entre 1935 y 1945, es decir, en el transcurso de la crisis de los años ’30 y la Segunda Guerra Mundial.

 

Por lo tanto, el primer requisito para impulsar el desarrollo era rechazar las ideas organizadoras de la globalización que el mismo Prebisch definió como “pensamiento céntrico”. En efecto, el cuerpo de ideas elaborado en los países dominantes, desde la teoría clásica del comercio internacional hasta la de las expectativas racionales y el Consenso de Washington, era y es funcional a los intereses de los países dominantes y hostil a los periféricos.

 

Esta forma de observar la “globalización” desde los países de la periferia del sistema resulta fundamental para su desarrollo económico. Porque, en efecto, el pensamiento céntrico propone que las economías nacionales son segmentos del mercado mundial, el cual, en definitiva, determina la asignación de los recursos, la distribución del ingreso y la posición de cada una en la división internacional del trabajo, las corrientes financieras, las cadenas transnacionales de valor y la creación y gestión del progreso técnico. De allí se deriva la política económica aconsejable fundada en la apertura incondicional al mercado mundial, la reducción del Estado a su mínima expresión y el abandono de toda pretensión de construir proyectos nacionales de desarrollo.

 

El pensamiento céntrico está, pues, en las antípodas del necesario para el desarrollo que siempre, en todo tiempo y lugar, fue y es un proceso de construcción dentro de un espacio nacional, vinculado con la globalización, pero asentado, en primer lugar, en la movilización de los recursos y talento propios, para transformar la estructura productiva y difundir el progreso técnico en el tejido económico y social de cada país. En efecto, el desarrollo constituye un proceso complejo, de puesta en marcha de la acumulación de capital, tecnología, capacidad de gestión de recursos y sinergia entre las esferas pública y privada. La acumulación, en este sentido amplio, está esencialmente arraigada en la realidad nacional de cada país. En resumen, el desarrollo no se importa ni puede realizarse bajo el impulso de las fuerzas actuantes del mercado global que, por sí mismas, tienden a reproducir las asimetrías existentes y, como decía Prebisch, el reparto inequitativo de los frutos del progreso técnico entre el centro y la periferia.

 

El rechazo de la ortodoxia neoclásica y del pensamiento céntrico en América latina fue contemporáneo de la instalación del paradigma keynesiano en las economías centrales en el transcurso de la década de 1930 y el “período dorado” de la posguerra. Es decir, de una época en que las ideas predominantes en el “centro” promovían la intervención del Estado para sostener el pleno empleo y promover el bienestar social. Consecuentemente, el “centro” abandonó su pretensión de hegemonía ideológica sobre la “periferia”.

 

En el transcurso de la década de 1970, la creciente influencia de la globalización financiera y la instalación de la ortodoxia neoliberal en las mayores economías, revivió el propósito dominante del pensamiento céntrico. Atrapada en sus desequilibrios macroeconómicos, altos niveles de deuda y conflictos sociales y políticos, la mayor parte de América latina sucumbió a las nuevas tendencias bajo los programas de “ajuste estructural”, inspirados en el Consenso de Washington. El epílogo fue la década perdida en los años ’80 y, a partir de allí, diversas trayectorias nacionales, con combinaciones diversas del paradigma neoliberal y la búsqueda de caminos alternativos.

 

En la actualidad, el orden mundial está soportando el impacto de la crisis global iniciada a fines de 2007, resultante del descalabro del sistema financiero globalizado y especulativo y su impacto en la economía real. Los Estados de las mayores economías han intervenido masivamente para restablecer el orden en los mercados de dinero y, de manera ambigua, para sostener la producción y el empleo. Por lo tanto, el primer punto de la agenda internacional, reflejada en las deliberaciones del G- 20, es la reforma del sistema financiero. Pero no es lo único. Simultáneamente, se plantean otras dos cuestiones. Por una parte, el ajuste de los desequilibrios macroeconómicos de las mayores economías. Por la otra, las consecuencias globales del surgimiento de un nuevo polo dinámico en torno de China y las naciones emergentes de Asia.

 

Esta suma de acontecimientos debilita la influencia del paradigma neoliberal como canon organizador del orden mundial y, por lo tanto, la influencia del pensamiento céntrico en América latina. En este renovado vacío teórico,?vuelven a surgir las ideas inspiradas en Prebisch, Furtado y otros maestros del estructuralismo latinoamericano, en las versiones renovadas del “desarrollo desde dentro” de Osvaldo Sunkel, el “nuevo desarrollismo” de Luiz Carlos Bresser Pereira o mi propuesta de “vivir con lo nuestro”.

 

 

Nuestros países están buscando respuestas propias a los desafíos y oportunidades que actualmente plantea la globalización, por caminos diversos, pero inspirados en una visión propia de la realidad y el convencimiento de que, en definitiva, cada país tiene la globalización que se merece en virtud de la calidad de sus políticas nacionales. Esta convergencia de transformaciones e incertidumbres en el orden mundial y de cambios en la orientación económica de los países es el escenario propicio para organizar respuestas distintas, a las neoliberales, en los diversos frentes de la globalización.

 

Por Aldo Ferrer

Economista

En Buenos Aires Económico (BAE)

 

 


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Comentario:


maria jose dice:

WIPPLINGER + CESAR FORES + VOS = TRABAJO Y PROGRESO Se Protagonista, Te Sumas...

Graciela dice:

¿Por qué el Gobernador, en vez de apoyar al Intendente Franco, que lo bancó estos 4 años, nos baja línea en EMSA, con Carlitos Báez?

Marita dice:

Como se nota que le molesta a los Renovadores que el compañero Costa se presente, ¿o le molesta a sus mismos compañeros del partido?. Por lo que le conozco....no se molesten en criticar con tonterías, todos los que lo conocen, saben lo buena persona que es. Fuerza Vicente

Alfre Fel. dice:

esta gente como beto acosta no tiene familia ??, no le da verguenza venderse y traicionar a las personas por plata, que falta de dignidad y hombria, despues quieren que le voten, no a esta gente imaginense si esta en un cargo

laura f. dice:

vicente c. haces lo mismo que con los inmoviliarios escribis vos de vos.... todos saben

LA MILITANCIA dice:

vicente c., querido no escrivas mas de vos, es feo igual que el tema inmoviliario, todos ya saben, igual fuerza

Ale dice:

Vicente Costa, la gente desea votar un candidato a Intendente que no sea Renovador, que sea jóven, tenga su propia empresa (no un haragán) y que tenga una trayectoria política "sana". Creo que sos la persona adecuada, no desaproveches los ofrecimientos que te están haciendo. Vos le podés ganar a la Renovación

RAUL G. dice:

ALGUIEN SABE SI ES CIERTO QUE CESAR FORES ES CANDIDATO A INTENDENTE ???

Cesar Fores dice:

En Posadas, El cambio depende de vos, Cesar Fores 2011

beto acosta dice:

no me llamen traidor por agarrar unas monedas de los rodriguez saa y la renov. lo compañeros pueden esperar pero mi roskita no.

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tlv