20/04/2012
Por Marcelo Zlotogwiazda - Periodista

Los cinco mecanismos del coloniaje mediático


La recuperación del control de YPF es un hecho de trascendencia histórica equiparable a la estatización del sistema previsional, a la eliminación de las leyes de punto final y obediencia debida, a la política de desendeudamiento, y al establecimiento de la Asignación Universal por Hijo, por citar algunos de los logros más relevantes del kirchnerismo.

 

Pero a diferencia de esas mencionadas medidas que repararon daños cometidos por otros, el kirchnerismo no es ajeno al “vaciamiento” de YPF, ni a la delicada situación en materia de abastecimiento de combustible que Cristina Kirchner describió el martes pasado al anunciar, sin la más mínima autocrítica por el pasado, que a través de una expropiación el Estado va a recuperar el control que nunca debió haber cedido de la empresa que domina el recurso más estratégico del país.

 

La primera pregunta que surge es sobre el valor que se va a pagar por el 51 por ciento que se expropia. No es casual que las primeras reacciones de Repsol hayan apuntado en ese sentido. En su primera aparición pública, el presidente de la compañía, Antonio Brufau, además de quejarse y amenazar, dijo que la pretensión es recibir 46,55 dólares por acción, lo que equivale a valuar el total de la compañía en 18.300 millones de dólares, o sea algo más de 9.000 millones por el 51 por ciento.

 

La demanda luce disparatada si se tiene en cuenta que cuando el martes se anunció la expropiación, la acción cotizaba a 19,50 dólares, con lo que el valor de capitalización bursátil era de 7.670 millones de dólares. Es decir que Brufau está reclamando por el 51 por ciento de las acciones un precio más alto que el valor que el mercado le asigna al ciento por ciento de la compañía.

 

Los españoles van a argumentar que la acción está muy depreciada por la supuesta hostilidad con la que el Gobierno la ha venido tratando en los últimos meses, que tuvo como último capítulo el quite de concesiones en las que YPF extraía más de una cuarta parte de toda su producción. Y, además, Brufau insinuó que tenía interesados en comprarle YPF que ofrecían montos del orden a los que él pretende. Sería interesante que pueda probarlo.

 

El Gobierno no demoró en salir al cruce. En su exposición del martes en el Senado, Axel Kicillof fue contundente al decir “no le vamos a pagar a Repsol lo que ellos dicen, sino el costo real de la empresa”. Si bien oficialmente nadie ha mostrado baraja alguna, dejaron trascender que el criterio que va a seguir el Tribunal de Tasaciones no hará eje en el valor bursátil, sino en el patrimonio neto (diferencia entre activo y pasivo) que figura en el balance de la compañía, que al cierre de 2011 se ubicaba en 4.250 millones de dólares. O sea que el 51 por ciento expropiado valdría 2.125 millones de dólares.

 

La distancia entre esta última cifra y los 9.000 millones que pidió Brufau alcanzan para imaginar la intensidad de un conflicto que va a ser de larga duración y, seguramente, judicializado.

 

Y esa distancia entre máximo y mínimo con la que comienza la disputa tal vez sea mayor. Tanto el viceministro como Julio De Vido mencionaron en el Senado que YPF tiene “pasivos ambientales” que van a ser contemplados en la valuación. Además, hay que considerar lo que viene declarando Federico Bernal, el periodista e historiador que le regaló a Cristina el tubito con el primer petróleo argentino descubierto en 1907 por su bisabuelo Enrique Hermitte, según contó la Presidenta. Bernal llegó a decir que no habría que pagarle nada, porque al patrimonio neto se le debería descontar, además de los daños ambientales, otros incumplimientos de Repsol y deterioro de infraestructura, entre otras cosas.

 

Otra pregunta es por qué el grupo Eskenazi quedó afuera de la expropiación. Una posible interpretación es que al no colocarlos en el lugar de villanos junto a Repsol, el Gobierno evitó quedar en evidencia y referirse a la estrafalaria maniobra por la cual el grupo Petersen se quedó con el 25 por ciento de YPF sin desembolsar un solo peso y con el impulso y respaldo de Néstor Kirchner.

 

La segunda interpretación es que el Gobierno no quiso abrir más de un frente de batalla. Si le hubiera expropiado a los Eskenazi habría afectado directamente a los bancos internacionales a los que ese grupo le debe más de 1.000 millones de dólares originados en los préstamos (otros 2.000 millones le debe a Repsol) con los que adquirió la cuarta parte de YPF. De todas maneras los ex capitalistas amigos de la familia Kirchner se quedarán sin nada: ya sin el perverso mecanismo de distribuir el 90 por ciento de las utilidades, que a Repsol le significaba caja para invertir fuera de la Argentina y a los Eskenazi liquidez para amortizar los préstamos, estos no tendrá otra alternativa que desprenderse de todas sus acciones que quedaron en garantía de esos créditos.

 

La tercera pregunta es de dónde saldrá el dinero para pagar la expropiación, en caso de que no suceda como en Aerolíneas Argentinas, donde el Tribunal de Tasaciones determinó un valor negativo. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS y las reservas del Banco Central aparecen como candidatos firmes. El primero dispone del equivalente a 46.000 millones de dólares. Las reservas suman algo más de 47.400 millones.

 

Una cuarta pregunta es cómo hará YPF para obtener el financiamiento que le permita aumentar considerablemente la inversión y lograr el declamado objetivo del autoabastecimiento de hidrocarburos. La expropiación aporta una ventaja inmediata: al terminar con el siniestro mecanismo de distribución de las utilidades –que el Gobierno avaló–, la compañía va a disponer de ese excedente, que en el último ejercicio superó los 1.000 millones de dólares. Pero esa cifra es, por lejos, insuficiente frente a los requerimientos de exploración.

 

Cristina dio a entender que el resto provendrá de asociaciones estratégicas con otras petroleras públicas o privadas, de joint ventures y de otras modalidades por el estilo. Dado que también dijo que Petrobras es un modelo a seguir, no habría que descartar que la empresa recurra al mercado de capitales, emitiendo acciones o tomando préstamos.

 

En cualquier caso, los resultados no se verán en lo inmediato.

 

Por Marcelo Zlotogwiazda

Periodista

En InfoNews.com

 

 


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Comentario:


maria jose dice:

WIPPLINGER + CESAR FORES + VOS = TRABAJO Y PROGRESO Se Protagonista, Te Sumas...

Graciela dice:

¿Por qué el Gobernador, en vez de apoyar al Intendente Franco, que lo bancó estos 4 años, nos baja línea en EMSA, con Carlitos Báez?

Marita dice:

Como se nota que le molesta a los Renovadores que el compañero Costa se presente, ¿o le molesta a sus mismos compañeros del partido?. Por lo que le conozco....no se molesten en criticar con tonterías, todos los que lo conocen, saben lo buena persona que es. Fuerza Vicente

Alfre Fel. dice:

esta gente como beto acosta no tiene familia ??, no le da verguenza venderse y traicionar a las personas por plata, que falta de dignidad y hombria, despues quieren que le voten, no a esta gente imaginense si esta en un cargo

laura f. dice:

vicente c. haces lo mismo que con los inmoviliarios escribis vos de vos.... todos saben

LA MILITANCIA dice:

vicente c., querido no escrivas mas de vos, es feo igual que el tema inmoviliario, todos ya saben, igual fuerza

Ale dice:

Vicente Costa, la gente desea votar un candidato a Intendente que no sea Renovador, que sea jóven, tenga su propia empresa (no un haragán) y que tenga una trayectoria política "sana". Creo que sos la persona adecuada, no desaproveches los ofrecimientos que te están haciendo. Vos le podés ganar a la Renovación

RAUL G. dice:

ALGUIEN SABE SI ES CIERTO QUE CESAR FORES ES CANDIDATO A INTENDENTE ???

Cesar Fores dice:

En Posadas, El cambio depende de vos, Cesar Fores 2011

beto acosta dice:

no me llamen traidor por agarrar unas monedas de los rodriguez saa y la renov. lo compañeros pueden esperar pero mi roskita no.

tlv