MERIDIANO
Por aquél entonces, hace apenas seis meses, parecía que unos y otros habían atado las discusiones pendientes a los guarismos, como una forma de testear quién era quién a la hora de contar los votos, pero las autocríticas brillaron por su ausencia.
No se supo, al menos públicamente y con claridad, los nombres y apellidos de los padres del triunfo ni de la derrota, postergándose los tradicionales análisis para más adelante, lo cual generó un mar de fondo en ambos bandos.
Pero con el propósito de mantener a la tropa encolumnada, desde el oficialista Frente Renovador como de los partidos enrolados en la oposición, se mencionó un nuevo plazo para definir criterios de acción de cara al 2011: el 10 de diciembre.
Ahora, a poco menos de dos semanas de esa fecha que para muchos puede llegar a ser crucial, se puede afirmar que no eran equivocados los vaticinios acerca de un relanzamiento de la administración del gobernador Maurice Closs para afrontar el último tramo de dos años de su gestión.
Con ese convencimiento y como primera medida, el mandatario pidió la renuncia de todos sus funcionarios, desde ministros, secretarios, subsecretarios y hasta titulares de entes autárquicos y descentralizados y sociedades de participación estatal.
Muchos fueron los que se sorprendieron al enterarse del planteo de boca del ministro de Gobierno, Jorge Franco, especialmente porque, según trascendió, en los días previos habían sido convocados a Casa de Gobierno “para una reunión política”.
El desfile, hacia el purgatorio para unos y hacia el paraíso para otros, comenzó la semana pasada en grupos compuesto por entre siete y diez funcionarios, con la intención de aventar las suspicacias que se fueron tejiendo, aunque sin lograr el resultado deseado: la reserva.
Dicen que mientras estaban en “capilla”, ninguno de los citados dejó entrever, siquiera, cuál sería el motivo del encuentro. Es más, los pocos testigos de esta circunstancia, comentaron acerca de las diferencias en los rostros al comparar el antes y el después de la reunión.
Más allá de las sensaciones, entre propios y extraños, quedó en claro que el requerimiento del Gobernador es parte de una estrategia que continuará, sin duda, con una fina cirugía con respecto a la continuidad o no de algunos con la participación de su socio político, el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira.
Sin embargo, hay quienes piensan que tanto Closs como Rovira acordaron dejar de lado los sentimentalismos a la hora de poner en funcionamiento el cedazo, con miras al 2011, lo que podría dejar en el camino un tendal de decepcionados, pero también una legión de satisfechos.
Pero si hay algo que nadie se anima a dimensionar, al menos en esta etapa de la movida incipiente, es la estrategia a seguir para no herir susceptibilidades y que éstas, en definitiva, terminen conspirando contra la hegemonía exhibida hasta ahora por el oficialismo.
Oposición dispersa
Lejos de sacar algún provecho de los vaivenes internos del oficialismo, en el terreno político se entiende, la oposición aparece distante de los puntos comunes que pregona para llevar adelante un proyecto, cuanto menos decoroso, en los dos años que faltan para la próxima convocatoria electoral.
Como se preveía, el justicialismo no pudo reeditar la cita de la localidad de Guaraní, a principios de este mes, a pesar de los esfuerzos realizados por los promotores de aquél primer encuentro, en el que no faltaron los cruces de tono elevado.
Dos semanas después, el intento original de constituir un bloque opositor en la Cámara de Representantes, mostró las primeras deserciones, aunque algunos intentaron minimizarlas diciendo que la tarea pendiente sólo correspondía a la segunda línea.
Frente a la falta de cohesión que ni Lucho Viana, ni Juanchi Irrazábal, ni Adolfo Velázquez, y menos todavía Ramón Puerta y Poy Tschirsch, demostraron, ahora los tres primeros fijaron fecha para los pasos a seguir por el Partido Justicialista: el 5 de diciembre próximo.
Será el congreso partidario provincial el que decida lo que no lograron plasmar los denominados “referentes” de esa fuerza política desde la convocatoria de Guaraní hasta ahora. A propósito, según comentó un antiguo militante peronista, “falló la rosca y ahora se les viene la noche”.
Mientras tanto, la agrupación “Participación Popular” que encabeza el intendente de Campo Grande, Ricardo “Rico” Andruszyszyn, debutó en Posadas con una fuerte repercusión y puso en alerta a los ocupantes de la sede de la avenida López y Planes.
El hombre del interior, con sinceridad, dijo que “muchas veces los conductores del justicialismo en la provincia interponen primero sus intereses personales al de los ciudadanos, y es por esta razón que mucha gente se alejó del partido”.
No hubo quien contradijera sus dichos, no adentro del Hotel Julio César ni afuera y menos aún días después, lo que revela que no está lejos de las verdades que pocos quieren escuchar en el peronismo vernáculo, aunque convencido de los resultados de la prédica y la acción, es probable que “Rico” logre imponerse finalmente.
Radicales envalentonados
El desembarco del congreso nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) en Puerto Iguazú, puso en marcha el anquilosado andamiaje de esta fuerza política en la provincia, cuyos dirigentes parecen siempre más propensos a esperar los rebotes nacionales para salir a la palestra.
Esta vez fueron protagonistas, y si bien la esperada decisión de parte de los conductores acerca del gobernador electo de Corrientes, Ricardo Colombi, no llegó, el encuentro sirvió para marcar diferencias con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, bajando lineamientos para la acción futura.
Se esperaba que el congreso partidario se expidiera acerca del apoyo público que dio Colombi al matrimonio Kirchner frente a una eventual candidatura de cualquiera de los dos, para el 2011. Pero la decisión se postergó por lo menos hasta el viernes próximo, si es que antes no hay una rectificación del correntino.
No obstante, con la presencia del jujeño Gerardo Morales, del mendocino Ernesto Sáenz y de la misionera María Losada, frente a unas 500 personas, entre dirigentes y militantes, ayer el radicalismo aprovechó para definir al kirchnerismo como una “fábrica de indignidad y de pobreza”.
Además, se establecieron las bases para el próximo recambio de autoridades que probablemente ubique a Sáenz al frente del partido, como una figura de consenso que allane el camino del vicepresidente Julio Cobos en su retorno y con la posibilidad cierta de aspirar a la Presidencia de la Nación.
Jueces “hasta las manos”
El paso de las secretarias Lidia Kruchowski y Mónica González por el despacho del juez federal Norberto Oyarbide, profundizó las sospechas de este magistrado acerca de las autorizaciones que se expidieron para que se intervinieran teléfonos y que ya se convirtieron en un escándalo nacional.
Con conocimiento claro de la tarea que tienen y tenían asignada al lado de los jueces Horacio Gallardo y José Luís Rey, las funcionarias se ocuparon de dejar en claro que eran “fedatarias” de las decisiones de éstos. Es decir que se limitaban a dar curso, con su firma, de los proveídos por aquéllos.
Mientras tanto, Guillermo Montenegro, ministro de Seguridad del jefe del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, tal vez en su afán por despegar a su jefe del revuelo por las escuchas, salió a decir que el espía detenido, Gerardo Ciro James, “tenía una Pyme que espiaba desde maridos engañados hasta empresarios exitosos”.
Tal aseveración, aunque podría sobrellevar una sobrecarga de tipo político, no hizo más que acentuar las sospechas sobre Gallardo y Rey, pero también con respecto a la actuación de los tres policías de Misiones que fueron procesados por Oyarbide.
De ahí los interrogantes: ¿Fueron simples “perejiles” los policías? ¿Gallardo y Rey no sabían a quién se espiaba? ¿Puede un juez incurrir en tamaño desatino? Si Ciro James era amigo de los policías, el juez no tenía margen para sospechar? Y muchos más.
Pero como se sabe, desde 007 hasta ahora, ninguna tarea de ese tipo se realiza en forma gratuita y en muchos casos se requiere de la complicidad de una cadena de protagonistas, en distintos niveles, para que puedan llevarse a cabo. ¿Será que los misioneros involucrados eran parte de la Pyme?
Todo se encuentra bajo investigación y el martes se reunirá nuevamente el Jurado de Enjuiciamiento de Misiones. Habrá que esperar su decisión: si iniciar una investigación por cuenta propia o dar curso al pedido de desafuero de Rey y Gallardo para que, como jueces que son, sirvan a la justicia para el esclarecimiento de un hecho delictivo.



