MERIDIANO
La decisión del juez Thomas Griesa, conocido de los argentinos por su inclinación a favorecer al oportunismo financiero que hizo estragos en el país, fue un bálsamo para el Gobierno Nacional frente a los ataques que buscan debilitarlo a cualquier precio.
Por ahora, al menos uno de los flancos complicados para la administración de Cristina Fernández de Kirchner está bajo control, aunque todavía no está dicha la última palabra. Menos aún en el plano interno, donde un cruce de denuncias mantiene en vilo a todo el espectro político.
Es que la tormenta desatada por el pedido de renuncia al presidente del BCRA, Martín Redrado, parece lejos de apaciguarse toda vez que la oposición considera posible pescar en ese río revuelto con el firme propósito de transformarse en un alternativa válida para el 2011.
De ahí que la medida cautelar que destrabó los fondos de reserva en Estados Unidos, se dice, conspiró contra esa inocultable intención que ya había comenzado a plasmarse en declaraciones hasta temerarias de parte de quienes la impulsan.
Hay quienes vaticinaron una catástrofe financiera puertas adentro del país, a raíz del congelamiento inicial impuesto por el magistrado neoyorquino; otros abundaron en cuestionamientos a una falta de previsión del Gobierno y los más creyeron encontrar en esa jugada judicial un elemento más que ideal para cargar las tintas contra los Kirchner, la Presidenta y su esposo, titular del Partido Justicialista.
Al medio quedaron las imputaciones del oficialismo contra Redrado y la jueza María José Sarmiento. El primero por la doble negativa a la creación del Fondo del Bicentenario como garantía para el pago de la deuda externa, a partir de este año, y a abandonar el cargo como le solicitó la Presidenta.
La magistrada, en tanto, se ubicó en el ojo de la tormenta al dar curso a una serie de presentaciones de la oposición contra la utilización de las reservas del BCRA y la remoción de su titular, mientras de la mano del vicepresidente Julio Cobos comenzó a gestarse una movida parlamentaria, todavía irresuelta.
Desde el Congreso Nacional, el siempre acomodadizo Cobos intenta echar por tierra los decretos de necesidad y urgencia con los que la Presidenta creó el Fondo del Bicentenario y quiso sacar a Redrado del Central por negarse a canalizar esta iniciativa.
Hasta ahí, las distintas aristas de un escenario que va revelando acercamientos y coincidencias entre unos, pero también nuevas estrategias y alianzas posibles entre otros, entendiéndose estas franjas como la oposición por un lado y el Gobierno por el otro.
Con cierta nitidez, y aunque en este tiempo muchos estudiosos renieguen de la muerte de las ideologías, pareciera que el devenir de 2010 pondrá a un grupo de actores políticos a la derecha y a otros a la izquierda, por más que otros se esfuercen por hablar de centro para eludir los compromisos que de esos alineamientos surjan de cara a la sociedad. Todo, pensando en el año próximo.
Concejo a los saltos
El verano político de Misiones no da tregua, menos todavía en la capital, Posadas, donde el Concejo Deliberante se transformó en una caja de fuerte resonancia y no por las medidas adoptadas en beneficio de los vecinos, sino por un descalabro en nombramientos y en la utilización de fondos públicos.
Hasta donde se sabe, la mayor carga de responsabilidades apunta al ex presidente de ese cuerpo, Armando “Pino” Zárate, un ejemplar alumno del actual senador Luis Alberto Viana que se pasó al oficialismo renovador en busca del calor que su jefe no le otorgaba y tal vez alentado por una ambición irrefrenable.
Sin embargo no todo sería culpa de Zárate, dicen los mismos empleados del deliberativo municipal, que gran parte de las ahora cuestionadas decisiones de aquél habrían sido avaladas y hasta engrosadas por la actual titular del Concejo, la díscola Felisa Gottschalk.
Fue ella la que, luego de acceder al cargo de concejal por el Frente Renovador, poco antes del 10 de diciembre del año pasado, no dudó en aliarse con todo el arco opositor para treparse a la presidencia, aunque hasta ahora insiste en que se mantiene dentro de las filas del oficialismo. Pero sus actitudes no lo demuestran.
En un claro acto de demagogia, la concejala dispuso la apertura de una especie de auditoría interna para conocer el estado real de la situación del Concejo en cuanto a personal y utilización de los fondos del presupuesto, como si recién hubiera llegado a su banca. No tuvo en cuenta que hacía ya dos años que estaba en este lugar.
Lo cierto es que, a pesar del hermetismo con que decidió llevar adelante el recuento, trascendió que mientras ella ocupaba su sitio, Zárate fue tejiendo una red de nombramientos y ascensos entre unas 70 personas entre las cuales, y ahora se sabe, figuran familiares y amigos de concejales y ex ediles.
“Estaría bien si los nombrados o los ascendidos fueran personas capacitadas, de trabajo, pero la mayoría son ‘ñoquis’ que sólo aparecen para cobrar”, dijo un empleado que ingresó a la planta de personal con el advenimiento de la democracia, en 1983, sin que hasta el presente haya recibido algún ascenso o “mayor dedicación” como sí rigen para ciertos privilegiados.
A todo esto, resta por saber cómo repercutirá en las raquíticas arcas presupuestarias del Concejo posadeño tales favoritismos, ya que el mismo intendente Orlando Franco había advertido a los concejales, tras el último recambio, acerca de una necesaria prudencia en la administración a raíz de las dificultades financieras que se dan en todos los órdenes.
Tragedia sin fin
Las muertes de un gendarme en Haití; de un jinete en Jesús María, Córdoba; de un nadador y al menos cinco desaparecidos en el río Paraná, parecieran haber desatado una tragedia sin fin entre los misioneros. Esto sin contar las últimas cinco víctimas fatales en accidentes de tránsito del viernes que pasó.
La fatalidad, como siempre sucede, impone un alto para la reflexión cuando una sociedad va perdiendo a sus hijos por circunstancias accidentales, trágicas, pero al mismo tiempo la necesidad de buscar a los responsables, si es que los hay, aunque esto no siempre sirve para mitigar el dolor.
El caso de los nadadores que se vivió ayer, a pesar de la confusa información proporcionada en medio de la desdicha, seguramente quedará grabada en la memoria de los misioneros como una de las más duras, tanto por las vidas segadas como también por el desenlace inesperado de una competencia tradicional, como el cruce del río Paraná.
Se dijo en un primer momento, que el repentino movimiento de una barcaza habría desencadenado la desventura, ya que se produjo una suerte de succión que arrastró a un grupo de nadadores y a los que los acompañaban en canoas y piraguas.
También, en el mismo nivel de conjeturas, se atribuyó el siniestro a un fuerte temporal que se abatió en la zona a pocos minutos de haberse dado la orden de largada desde el Club de Pesca Pacú Cuá, en la vecina ciudad paraguaya de Encarnación.
El final para el raid se había fijado en cercanías del Club del Instituto del Seguro, en la costa argentina, pero centenares de familiares y amigos de los competidores esperaban verlos pasar desde la avenida Costanera. Sin embargo, las expectativas se vieron truncadas por la fatalidad que ahora sólo podrá ser enmendada por la resignación, aunque el dolor siempre estará presente.
MERIDIANO
El encuentro de la presidenta Cristina Fernández con un grupo de gobernadores que se realizará mañana, se proyecta como otro capítulo de la puja que, desde el fondo de la historia federal de la Argentina , mantienen el poder central y las provincias por el reparto de los fondos.



