MERIDIANO
Así se desprende de las idas y vueltas que se conocieron al final de la semana, cuando el presidente del BCRA, Martín Redrado, anunció que renunciaba a su cargo, después de dos días de declaraciones ante la Comisión Bicameral que debe sugerir su futuro.
¿Qué sucedió en el interin para que el funcionario adoptara tan drástica decisión? Unos dicen que se vio acorralado por la presión que ejerció el oficialismo en los últimos días, sobre todo en su círculo más íntimo, como una forma de escarmiento.
Otros, en cambio, sostienen que finalmente cedió para fundamentar una andanada de críticas contra la administración de Cristina Fernández de Kirchner, sostenida en los cinco años que le cupo estar al frente de la entidad rectora del andamiaje financiero del país.
Cualquiera sean las razones que invadieron a Redrado, nadie duda de que su suerte estaba echada de antemano y que solamente él no fue capaz de vislumbrar el lastimero desenlace que le toca vivir en la actual circunstancia.
O sí comprendió que iba camino al cadalso, y dejó pasar el agua bajo el puente en busca de algún rédito político.
Los interrogantes surgieron ni bien se supo de la oposición de Redrado, de extracción radical, a la conformación del llamado Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central, para garantizar el pago de los vencimientos de la deuda externa previstos para este año.
Esa meditada postura del funcionario tomó estado público casi al mismo tiempo en que la Presidenta ordenaba su despido, en los últimos días del año que terminó, desatándose una polémica que la oposición no desaprovechó para pescar simpatías.
La polémica se centró, primero, en las vías elegidas por el Gobierno para desalojarlo y, según está planteado, sobrevendrá después la legitimidad o no de la decisión de disponer de tales fondos, sin pasar por el Congreso Nacional, según se prevé.
Hubo un fuerte cruce entre oficialistas y opositores, cuyos alcances unos y otros defendieron a capa y espada, hasta que finalmente la responsabilidad de dilucidar las posturas recayó en la Justicia, como sucede ante cada divergencia de tipo institucional.
En primera instancia, un pronunciamiento judicial reposicionó a Redrado y dispuso que los fondos del BCRA no podían se tocados sin que la intención pasara por el Congreso. Un tribunal de alzada dejó la solución de la controversia en manos de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Entremedio, la Presidenta envió al Parlamento un pedido de opinión acerca de la continuidad Redrado, para lo cual se conformó la Comisión Bicameral, cuya decisión final se conocería el martes próximo, pero no será vinculante.
De ahí que se afirme, con razón, que la suerte del funcionario está echada, aunque éste con tardía reacción intentó anticiparse presentando su renuncia, pero desde el Gobierno ya dijeron que no sería aceptada, a la espera del desenlace orgánico que, se presume, será a favor de la postura del oficialismo.
Cualquier desprevenido podría pensar que si la decisión de Redrado allana el camino, el trámite se simplificaría. Pero no es así para el Gobierno. Ahora se busca que su cabeza ruede y sea exhibida en una plaza pública, si es posible, como escarmiento para todo aquel que se atreva a desafiar las decisiones en marcha.
El uso de las reservas del Banco Central para constituir el denominado Fondo del Bicentenario será otro capítulo en el que, sin dudas, los gobernadores tendrán mucho que decir.
Tiempo de reacomodos
En Misiones, mientras el Gobierno se apresta para los dos años por venir de la gestión de Maurice Closs, con la mira puesta en los grandes temas que interesan a la población, la oposición sigue dando manotazos con el propósito de sobrevivir a la espera de los designios de 2011.
La obra pública, el turismo, la atención de la salud, la seguridad, la educación y la producción de alimentos son, hoy por hoy, los principales desvelos del Gobernador y sus colaboradores, que deben remar contra las restricciones cada vez más acentuadas de la remisión de fondos por parte de la Nación.
Sin embargo no hay quejas a ese respecto, sino más bien planteos casi permanentes ante los estamentos que corresponden y que suelen responder con mayor o menor eficacia, aunque desde la administración provincial las apuestas están centradas en los recursos genuinos que derivan de una política fiscal más que eficiente.
Al menos en los hechos, es lo que se puede evidenciar del manejo de la cosa pública por parte de la administración de Closs, sin descuidar el abordaje de cuestiones puntuales, como la fuerte demanda de los tareferos de la zona norte contra la Anses, en la que intervino la misma vicegobernadora Sandra Giménez en procura de una solución.
Por todo eso, no caben dudas de que la carta principal del oficialismo local, de cara al 2011, será la exhibición de logros antes que las promesas, y en este sentido la ventaja que lleva es casi irrebatible para cualquiera que intente una confrontación desde el discurso simplemente, como al parecer pretende la oposición, abrumada hoy por las concreciones de la vereda de enfrente y sin reacción frente a la ciudadanía.
A no ser por las posturas espasmódicas que se conocen, quienes pretenden confrontar con el Gobierno se muestran carentes de un perfil definido, de una propuesta o iniciativa que sirva para ganarse la simpatía de la gente. Por el contrario, se muestran más enfrascados en cuestiones de tinte personal que comunitarios.
Tal cuadro de situación no deja de ser preocupante para la sociedad que, a lo conocido, siempre intenta oponer las propuestas de la otra parte a la hora de decidir en las urnas, pensando siempre en el equilibrio necesario del poder para alcanzar un cierto grado de madurez política.
Se dice, y algo de razón habrá, que este verano es un tiempo de reacomodos; que la verdadera vorágine político-partidaria aflorará en marzo; que recién entonces el Gobierno empezará a mirar qué ofrecerá al electorado y que la oposición buscará los medios para una iniciativa decorosa en 2001.
Solidaridad misionera
El desgraciado suceso del 16 de este mes en aguas del río Paraná, dejó a los misioneros un abanico de enseñanzas que se fueron cimentando desde el mismo momento en que se supo de la muerte de una persona y de la desaparición de otras siete.
Hubo quienes, sin haber presenciado siquiera la tragedia que envolvió a nadadores y remeros en la tradicional competencia del cruce del río, ocuparon los medios de comunicación para denunciar responsabilidades, lanzar acusaciones y hasta crucificar a supuestos causantes del hecho.
Pero como contracara, los mismos sobrevivientes y familiares de las víctimas mortales se encargaron de imponer una fuerte prudencia a los pormenores del infortunio, como una lección íntima y reflexiva frente a las barbaridades de los otros.
La última demostración, porque fueron varias y contundentes, surgió de entre los familiares de Mauro Bacigalupi, integrante de una reconocida familia de Posadas y ligada a los deportes en todas sus expresiones, que al inhumar a su querido ser lanzó un llamado a continuar la búsqueda de Manuel Leiva, el último que aún sigue desaparecido.
No fue esa la única manifestación de solidaridad ante la tragedia. Hubo otras como las de las personas anónimas que contribuyeron con combustible, embarcaciones, cargas para los celulares y hasta cremas para atenuar los efectos del sol.
A esta altura, seguramente los irresponsables continuarán haciendo alardes en busca de audiencia o de lectores, pero lo cierto es que ante esa difícil circunstancia, hubo gente que dejó de lado sus prioridades y se involucró de lleno en la tarea de atenuar el dolor de las familias involucradas. Y esto no se puede dimensionar sino en valores, en enseñanzas que contribuyan en el futuro inmediato a reconfirmar que nadie está solo, que siempre es necesario mirar al próximo para empezar a valorar la posibilidad de un mundo mejor.
Meridiano
Lejos, muy lejos de la alta política, la dirigencia de la Argentina se encuentra enfrascada hoy en una puja que tal vez con sólo empezar a releer la Constitución Nacional y ahondar sus preceptos con la práctica, bien podría encauzarse.
Internet les gana a los diarios
Internet pasó a los diarios y a la radio. En Estados Unidos, Internet ya es la segunda plataforma elegida para obtener noticias: sólo le gana la televisión.
El enemigo está en todos lados
La semana de la Presidenta demostró que la palabra negociación no aparece en el universo kirchnerista. Vienen días aciagos.



