MERIDIANO
Y casi al mismo tiempo que los medios de comunicación se encargan de amplificar cada una de esas cuestiones, desde el oficialismo se escuchan voces que rozan la histeria.
Se trata de una actitud impuesta a lo largo de los últimos años para sostener sus posturas, en casos sin medir las consecuencias, generándose un clima de permanente crispación en el ánimo de los ciudadanos.
Es lógico que si arriba predomina la confrontación, hacia abajo ha de llegar nomás la pelea siempre preocupante cuando, de por medio, está en juego la calidad de las instituciones.
Mientras tanto, cual convidada de piedra, la población ve cómo se le escurre el valor del dinero, fruto de su trabajo cotidiano, a la hora de enfrentar a las góndolas, en el mismo tiempo en que cualquier veraneante intentara conservar un puñado de arena entre sus manos.
Quizás en la semana que se inicia algunas de las preocupaciones que figuran en la agenda, siempre acotada, del Gobierno Nacional podrá traer aparejado algún bálsamo para semejante cuadro, en el que hasta ahora se muestra un único perjudicado: la gente.
El miércoles, en la residencia presidencial de Olivos, se realizará un cónclave de los más poderosos empresarios del país con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde no se descarta la posibilidad de que surja uno más de los inconsistentes y periódicos acuerdos de precios.
Por el nivel de la convocatoria, difícilmente figuren en el temario el costo de la carne vacuna al público, el precio de las verduras o del pan, y mucho menos de los otros productos que conforman la canasta de familiar.
Sin embargo, el encuentro no deja de ser un dato alentador en medio del desmadre de una remarcación que, según algunas consultoras privadas, ya llega al 30 por ciento de alza, aunque desde el organismo estatal que se encarga de medir esos vaivenes, se insiste en minimizarlos.
Todo indica que en la mesa se ubicarán los pesos pesado, más preocupados por lo que consideran “un desborde salarial” en el marco de las paritarias en marcha, que por encauzar los espasmos que en esta hora surgen en el plano de la economía nacional.
Como sea, el encuentro también servirá para medir el pulso de los que tienen en sus manos una porción importante del poder financiero de la Argentina, entendiéndose como tales a los banqueros, para quienes no existen épocas de vacas flacas.
Justamente, con el afán de atender la demanda de aumento salarial de los docentes, en la semana que pasó la Presidenta cerró un acuerdo que llevará los ingresos del sector a 1.840 pesos, en dos etapas que comenzarán en marzo y finalizarán en julio.
La decisión provocó escozor entre algunos administradores provinciales, principalmente entre quienes se encuentran enrolados en la oposición, quienes rápidamente salieron a cuestionarla ya que deberán recurrir a sus raquíticas arcas para poder cumplir.
El más neurasténico fue el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, quien no dudó en endilgar a la Presidenta responsabilidades en cuestiones que otros deberán pagar, como si no supiera que desde hace tiempo la Nación comparte los incrementos docentes, ya que este importante servicio está a cargo de las provincias.
El entredicho con al menos cuatro gobernadores se aplacó, al menos por ahora.
A todo eso, comenzó a abrirse paso la posibilidad de que la Justicia resuelva favorablemente un recurso impulsado por la Nación para la creación del Fondo del Bicentenario. Es una formalidad que, teme la oposición, habilitaría al Gobierno para echar manos de los fondos.
Recién después, en el mismo ámbito, se resolvería un planteo de la oposición contra los decretos de necesidad y urgencia (DNU), razón por la cual el Congreso Nacional será un hormiguero a partir de mañana para convocar a una sesión extraordinaria y frenar las ambiciones del oficialismo por las reservas del Banco Central.
La movida está en plena ebullición, habrá que ver si como se especula, la Justicia se pronuncia el martes, día en que la oposición quiere sesionar para tumbar las facultades del Poder Ejecutivo con los DNU. Pero no está dicha la última palabra.
Mal trago
No se sabe aún si por su afán de figurar o por las presiones de sus afiliados, la secretaria general de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM), la diputada nacional Marilú Leverberg, en los últimos días no paró de hacer anuncios sobre cuestiones que están reservadas al Gobierno provincial.
Primero anticipó un desembolso de 6 millones de pesos de las arcas públicas para el pago de deudas con los docentes, tras lo cual aseguró que el gobernador Maurice Closs se había comprometido a incrementar el salario básico entre un 15 y 20 por ciento.
Lo cierto es que el apresuramiento de la dirigente, si bien comulga con los mismos objetivos del mandatario ya que los dos provienen del Frente Renovador, puso de punta los pelos de quienes tienen a su cargo la hacienda provincial.
Es más, desde el riñón del Gobierno se aseguró que una promocionada reunión de Leverberg con Closs y el ministro de Educación, Luis Jacobo, ni siquiera habría existido, ya que el último no estaba en Misiones cuando, según aquélla, surgió la decisión de saldar las deudas por diferentes ítems con los docentes.
El mal trago quedó en evidencia cuando Jacobo eludió una referencia a los anuncios de Leverberg y prefirió mantener en la línea de la prudencia que instauró el Gobernador, especialmente en lo que se refiere al destino de los fondos públicos.
Ayer nomás fueron incontables los docentes que, aprovechando los correos de lectores de distintos sitios web de la provincia, hicieron saber su descontento por el incumplimiento de los anuncios de la titular de la UDPM quien, de seguir cultivando incertidumbre, es probable que sólo coseche bronca.
Enemigos en línea
Al margen de las cuestiones internas, donde sí el oficialismo tiene identificados sus “enemigos” es en el espectro político provincial: el radicalismo y el PRO, del diputado Claudio Wippingler, un púber de la política local que tiene aspiraciones.
En cambio, aparece irradiado de esa condición necesaria al momento de cotejar diferencias, el alicaído Partido Justicialista que, lejos de consolidarse en la vereda de enfrente, sigue en el mismo nivel de un grupo de amigos con intereses particulares.
El centenario partido, en cambio, pasó a ocupar una importante porción del escenario político con la irrupción del diputado provincial Luís Pastori, un histórico de los boinas blancas al que nunca los dinosaurios de su partido le reconocieron sus virtudes.
Pastori creó una línea interna con la que aspira a recuperar los espacios perdidos por el radicalismo, una titánica tarea que viene a contrarrestar la abulia que impuso María Losada, la presidenta de la UCR-Misiones, en los últimos tiempos.
En cambio Wipplinger juega con su condición de novel político, apoyado en el diario que preside su padre, José Francisco, y dirige su hermana, Marlene, para instruir a los periodistas en la cobertura de temas que irritan al oficialismo en el gobierno.
La estrategia, pueril por cierto, quedó en evidencia en recientes artículos periodísticos en los que, con más de mentira que de verdad, se hizo referencia a que el sistema rápido de entrega de los DNI en el Registro de las Personas no se habilitaba por problemas de agenda del Gobernador.
En el mismo periódico, se publicó después y con tono alarmista, que los efectivos de la Policía provincial preparaban un autoacuartelamiento para el 3 de marzo, fecha prevista para una visita de la presidenta de la Nación a Misiones.
Sin ratificar ni desmentir esas versiones de su diario, el diputado Wipplinger se sentó a esperar las reacciones para contraatacar, pero el Gobierno le respondió con referentes de segunda o tercera línea, como una forma de desacreditar los objetivos políticos de su publicación.
Una actitud similar, tal vez por ser menos elaborada, asumió el presidente del PJ-Misiones, el senador Luis Alberto Viana, al mandar a sus exegetas circunstanciales a responder a quienes, públicamente, le pidieron que se convocara a internas para legitimar, o no su mandato, y para la consagración de candidatos en el 2011.
Un ignoto Juan Carlos Pagnini, a quien sólo se recuerda por su pasado como administrador en un conglomerado de Villa Cabello, y Oscar “Coqui” Lorenzo, ex intendente de Dos de Mayo, fueron los nominados por Viana para arremeter contra Diego Sartori, Alberto Ifrán y otros, haciendo gala entre sus obsecuentes de una estrategia política de nivel superior. Lamentable.
MERIDIANO
El encuentro de la presidenta Cristina Fernández con un grupo de gobernadores que se realizará mañana, se proyecta como otro capítulo de la puja que, desde el fondo de la historia federal de la Argentina , mantienen el poder central y las provincias por el reparto de los fondos.



