MERIDIANO
No es menor la discusión, aunque tampoco constituye un llamado a la guerra como se pretende presentar desde la confrontación lisa y llana, en este tiempo de revalorización de los 200 años de la gesta de la Revolución de Mayo.
En dos siglos no hubo, y nada indica que haya en lo inmediato, una distribución equitativa de los recursos entre la Nación y los estados provinciales, pero la reunión convocada para mañana en la residencia presidencial de Olivos podría ser un peldaño para insinuar correcciones a futuro.
Sin embargo, el apremiante marco económico y financiero del país amenaza con echar por tierra toda buena intención en aquél sentido, pero más por el raquitismo que muestran las arcas, cuyos representantes otra vez moverán sus piezas con tal de no salir con las manos vacías.
El debate de fondo, evidentemente y al estar de las conjeturas que se tejen, no bajará a la mesa aunque esté amparada por la Constitución Nacional , lo cual no deja de ser otro síntoma evidente de la profunda desfederalización en que se debate el país desde hace tiempo.
Pero, a poco de intentar desentrañar los porqués del déficit de nuestro federalismo, se debe coincidir con las expresiones del doctor en Derecho y Ciencias Sociales, Mario A. R. Midón, en cuanto a que “somos un país que vive, piensa y sueña al calor de las vivencias unitarias”, a pesar de la regulación constitucional.
La oportunidad, no obstante, servirá para dar paso a nuevas estrategias de las provincias para intentar, al menos, atenuar los arrebatos históricos de la Nación , especialmente por las necesidades políticas compartidas que acarrea una innegable realidad.
El gobernador de Misiones, Maurice Closs, ya anticipó que asistirá a la convocatoria lanzada por la Presidenta , pero con la propuesta de creación de un denominado Fondo de Convergencia destinado a las provincias del norte del país, la región más castigada por los indicadores sociales y económicos.
La idea, en contraposición con la que alientan los mandatarios que sólo ambicionan una mayor distribución del porcentaje que recauda el llamado Impuesto al Cheque, apunta a la conformación de una caja exclusiva para la atención de los desfases más profundos.
Es que, como explicó el mismo Closs, si solamente se amplía el porcentaje de distribución del gravamen en cuestión, a Misiones le corresponderán 120 millones de pesos más que en la actualidad, pero acá las urgencias son otras y no se generaron ahora, sino en la década de los 90.
Hablaba el gobernador de los irresponsables compromisos asumidos por entonces y que, de acuerdo con los cálculos oficiales, sólo este año obligarán un desembolso de 400 millones de pesos que, de acuerdo con sus pretensiones, aspira a que lo resuelva la Nación.
Ahora, “si le saco esa plata a la Nación y se la llevan Chubut o San Luís, yo me quedo sin la plata para renegociar mi deuda”, señaló al remarcar la desventaja que representaría la iniciativa que tiene mejor recepción entre las huestes de la oposición.
Cierto es que las cartas están echadas, no de ahora sino desde hace 200 años, pero sería conducente que la oportunidad no sólo sirva para encontrar la forma de acallar reclamos que son históricos y que de una vez por todas comiencen a delinearse los objetivos mayores, los del federalismo, aunque sea en uno de sus aspectos.
Vigilia en la oposición
Los revuelos en la Unión Cívica Radical y en el Partido Justicialista, van camino a acentuarse en los próximos días, en contraposición con el clima de reflexión y recogimiento que tradicionalmente imponen estos días santos para la Grez católica.
Por un lado, los seguidores de Leandro N. Alem y de Hipólito Irigoyen volvieron a dejar de lado la prolijidad que los caracteriza aun en los tiempos de histeria, y sacaron a relucir sus divergencias a propósito de una convocatoria en la que ya se habrían resuelto candidaturas para 2011.
Se publicitó, a través de los habituales voceros de prensa, que los “boinas blancas” misioneros habían impuesto a la titular del comité provincia, María Losada, como precandidata a gobernadora, en una compulsa en que la que resultó perdidoso el legislador provincial Luís Pastori.
Rápidos de reflejos para este tipo de lid, desde la corriente Identidad Radical salieron a desmentir la versión oficial y hasta señalaron la inexistencia de tal encuentro consagratorio de Losada. Fueron más allá y la compararon con su padre, el ex senador nacional Mario Losada, un reconocido terciador político.
La reacción de los “pastoristas” surtió efecto porque, con diferencia de horas, los mismos voceros partidarios precisaron que lo ocurrido involucró exclusivamente a la vertiente “Lidera”, que conduce Losada, cuya continuidad está prevista para mañana para definir los nombres de los restantes cargos.
Fue un error, una maniobra, un globo de ensayo. Nadie dio mayores explicaciones sobre la cuestión, pero lo cierto es que las puestas quedaron abiertas para que los dos sectores conocidos del radicalismo misionero no tengan santa semana.
En un plano más agitado, el senador Luís Alberto Viana no dejó de dar explicaciones por su distanciamiento del Gobierno Nacional a propósito de la discusión sobre el reparto de los fondos de la Ley del Cheque, mientras arrecian los pedidos de elecciones internas en el PJ-Misiones.
Todo indica que la jugada ensayada por el nuevo díscolo del kirchnerismo, más que sorpresa provocó profundos enojos en las deshilachadas filas del peronismo vernáculo, la mayoría de cuyos integrantes había comenzado a ver con buenos ojos un posible desembarco en las trincheras del ex presidente Néstor Kirchner, titular del justicialismo nacional, de cara al año próximo.
Además de inconsulta, la decisión de Viana de embanderarse con la oposición en aquel tema en particular, reavivó la crispación de los habitué de la sede de la avenida López y Planes, en Posadas, que decidieron insistir con mayor fuerza por el llamado a internas.
Otros, más osados, habrían transitado el mismo camino que hizo el senador cuando se apoderó del PJ local sin elecciones, sino por el dedo del mismo Kirchner, para buscar apoyo y desalojarlo de su puesto partidario, ilegítimo según dicen.
Acostumbrados a esos vaivenes, hay quienes ya nombran a Juan Manuel “Juanchi” Irrazábal como sucesor, aunque también aparecen en la misma galería la diputada nacional Julia Argentina Perié y el legislador provincial Adolfo Velázquez, con sus padrinos Néstor Kirchner, la ministra Nilda Garré y el titular de la CGT nacional, Hugo Moyano, respectivamente.
Objetivo: evitar el enjuiciamiento
Ya agotadas las posibilidades de sortear la destitución por parte del Jurado de Enjuiciamiento, los jueces Horacio Gallardo y José Luís Rey habrían comenzado a barajar la posibilidad de presentar sus renuncias para evitar el escarnio público de sentarse en el banquillo de los acusados.
Se dice que los últimos coletazos, con ese fin, de los defensores de ambos, naufragaron en la última sesión del “Jury” con el rechazo a la inhibición de la magistrada Cristina Leiva y la caída en sucesión de los testigos propuestos.
El juicio, como se estableció, comenzará el 6 de abril próximo a las 8 en el salón del Palacio de Justicia, pero el proyectado desfile de de las voces a favor, incluidos los detenidos Gerardo Ciro James y Jorge “Fino” Palacios, no estarán en capilla a la espera de su turno.
Se dice que con la supresión de una serie de nombres, todo ello con los fundamentos lógicos por parte de los jurados, cayó una de las principales estrategias de los defensores de Gallardo y de Rey, que apuntaba a dejar sentada la existencia de un caos de proporciones en la Justicia misionera.
De ahí es posible deducir que al menos hasta la fecha prevista para el juicio, habrá material suficiente para los medios de comunicación proporcionados por los allegados a los jueces acusados, que de alguna manera intentará instalar en el pensamiento colectivo lo que no lograron para la ocasión del juzgamiento.
Es probable que hasta un rato antes de la apertura de la sesión, y de acuerdo con el clima imperante en la sala, no se conozca la decisión que adoptarán los jueces acusados por haber autorizado escuchas telefónicas que derivaron en un escándalo nacional.
Sin embargo, hoy por hoy nadie se anima a apostar un céntimo a favor de su continuidad en los cargos.



